Los que anteriormente seguíais este bloj os habréis dado cuenta del parón sufrido sin aparentes motivos desde “En el bosque (IV)” allá por el día 1 de este mes de abril.
En primer lugar, disculpas a todos los que alguna vez después de aquella fecha os pasásteis “por si las moscas” por aquí en busca de algún texto nuevo. Debería haber avisado antes, lo sé, pero no ha sido hasta hace bien poco cuando he creído realmente que una entrada como esta era necesaria.
Las razones son escasas pero poderosas. Mambuwu nació como personajillo durante una tarde de aburrimiento y dentro del juego roleé poco con él, pero sus cortas andanzas por Durotar, Los Baldíos y Vallefresno, que fuí relatando por aquí, hicieron que sin querer le cogiera mucho cariño a ese trol inocente y que siempre echaba de menos a su madre. Gracias a sus historias he llegado a conocer -no tanto como me habría gustado- a mucha gente de esta gran comunidad que es PlanetaWoW y sus correspondientes blojs, y actualmente tengo incluso a un chamán atascadete a nivel cuarenta y poco en Wipe Express (que ya lo iré subiendo, tranquilos). No obstante, con el paso de los meses he ido descubriendo otras prioridades que necesitan de mi atención. La hermandad de rol de la que orgullosamente soy creador y lider (desde hace ya más de medio año, que se dice pronto) lleva ya mucho exigiéndome más tiempo del que podía proporcionarle, y esa es una situación que quiero remediar. Hay muchas cosas que quiero hacer en Shen’dralar, servidor al que considero sin duda mi hogar en el juego, junto con unos compañeros excelentes.
En resumidas cuentas: esto no es desde luego un adiós, si no un hasta luego. Memorias de Zandalar volverá, no sé si pronto o tarde, pero volverá. Hasta entonces Ute, Krug, Vurag y Mambuwu se quedarán parados en el tiempo sin un desenlace.
Ha sido un verdadero placer escribir para vosotros. Si alguna vez os pica el gusanillo del rol, el Oráculo de Tirisfal tiene siempre las puertas abiertas en la Horda de Shen’dralar. Mis personajes principales son Arwë y Platea.
¡Cuidao con el vudú!


